• Bienvenido…

    Apreciado lector:

    Me complace mucho saludarlo, al tiempo que le deseo una agradable permanencia en este espacio, sin duda..

    CONTINUAR LEYENDO..

  •  
  •  

Subscribe to this blog

Subscribe to full feed RSS
What is RSS?!

Subscribe Via Email

We respect your privacy.

EL PENSAMIENTO

By VidaGrata On febrero 20, 2011 Under pensamiento

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Siempre que uno se indaga sobre los aspectos que promueven el bienestar de las personas, necesariamente acuden a la mente razones de diversa índole que atienden a conceptos como la armonía al interior de la familia, la certeza de poder obtener los ingresos suficientes para una manutención digna y estable, así como el agrado con el cual se desarrolla la labor cotidiana en la que se encuentra comprometida una parte tan importante de nuestro tiempo. Estos temas sin duda tan interdependientes y complementarios entre sí, concurren a diario para definirnos la calidad de nuestra vida. La verdad es que muchas personas desarrollan su actividad laboral movidos por la premura de acopiar un dinero, pero no siempre reconocen la importancia de amar realmente la labor que los ocupa, lo cual siempre es un requisito indispensable para poder avanzar en la búsqueda de la excelencia. Es muy común ver a las personas renegando por la naturaleza de su trabajo y por la precariedad de sus ingresos, conductas que a la postre terminan afectando la interlocución en el seno del hogar. Poco a poco estas circunstancias van generando un ambiente tedioso y muy distante del arquetipo de una vida grata como la que todos anhelamos. 

Usualmente estamos pendientes del comportamiento que exhiben las personas que gravitan en nuestro entorno, a las que frecuentemente reclamamos un trato diferente, sin saber que muchas veces ellas son el diáfano reflejo de lo que nosotros mismos debemos modificar al interior de nuestro ser. Cuán difícil nos resulta comprender la importancia de convertir nuestra propia vida en un faro ejemplarizante que irradie bienestar en forma permanente, para que muchos puedan emular todo aquello que conviene a una apacible y edificante convivencia. Es muy lamentable cuando dejamos pasar el tiempo en medio de una banalidad que poco y nada aporta a la existencia de nuestros semejantes. Cuando acometemos la actitud de hacer exigencias en forma frecuente sin aportar nada positivo, solamente propiciamos con ello un ambiente de animadversión cada vez más reiterado, frente al cual cabe preguntarse: ¿cuál es entonces la huella que estamos dejando detrás de nuestros actos?. 

Lo anterior necesariamente nos impone la urgente necesidad de revisar a fondo nuestro comportamiento, con el fin de establecer en qué medida la calidad de nuestra vida está siendo afectada, ya no por las personas que nos rodean, sino por la misma desidia con la que acostumbramos actuar frente a  nuestros semejantes. Por fortuna los seres humanos poseemos una capacidad volitiva que nos permite reflexionar y adoptar actitudes racionales… el hombre puede amasar su pensamiento en una forma inteligente para realizar con ello cambios sustanciales en su vida. Este proceso de reeducación permanente bien lo definía Buda cuando afirmaba: “Todo lo que somos es consecuencia de lo que hemos pensado”. Por eso es tan importante vitalizar la imaginación para darle poder a ese pensamiento que gobierna no sólo a la parte anímica, sino también a todas las células de nuestro cuerpo.  En la canasta del pensamiento siempre deben prevalecer las ideas positivas, generosas y gratificantes, porque sólo así nuestra vida será abundante en todo sentido. El buen sentir, el buen pensar y el buen actuar no solamente afectan en forma positiva nuestra vida, sino que además ello deja una sensación de bienestar en el mundo circundante. Cada ser humano es una fuente conductora de energía que afecta invariablemente a todas las personas con las que interactúa, y eso de hecho demanda una enorme responsabilidad, en la cual se impone el deber de propagar el bienestar en todos aquellos que rondan nuestro entorno social, laboral y familiar. 

Si en forma unánime un grupo de personas intentara concentrase en un propósito noble, en una idea realmente benefactora, no cabe duda que ella surtiría sus efectos al propagarse en forma amplia dentro del conglomerado, y esa es justamente la actitud que debemos adoptar y  promover. Cada individuo posee un espacio mental que puede manejar a su libre discreción y ello impone la necesidad de moderar el pensamiento para canalizarlo hacia un propósito de claro beneficio personal y comunitario. En la medida que más personas se sumen  a una forma conveniente de pensar, mayor será el bienestar que todos podremos disfrutar. Esa es una realidad que no debemos eludir, pues bien drásticas serían las consecuencias a nivel orbital, si permitiéramos que sentimientos como el miedo, el odio y otros no menos adversos, lograran adquirir dimensiones de pandemia. 

Así como los átomos se congregan para formar las moléculas que dan forma a la materia, así también nuestro pensamiento individual puede homologarse con el de otras personas para expandir el bien o el mal…todo depende del bando en el que deseamos actuar y desde luego, del nivel ético que acompaña a quien se propone proyectar su forma de pensar. Las personas de bajos instintos siempre querrán reproducir su comportamiento y su frecuencia nefanda, y por eso los que pensamos en contrario no podemos conformarnos con actuar aisladamente, sino que debemos acudir a una sinergia mental que permita potenciar el vigor y el alcance de las ideas que pretendemos proyectar. 

Cuando una persona logra inducir y motivar a un grupo para que enfoque su mente en una idea específica y haciendo uso de la mayor concentración, el pensamiento logra desplazarse con una fuerza realmente exponencial. Con base en eso, ya podremos imaginar lo que ocurriría si varias personas de acendrada condición moral y animadas por un propósito benéfico, deciden coordinar su pensamiento con el ánimo de expandirlo. El efecto sin duda resultaría superlativo y puede decirse que revolucionario como herramienta para conducir nuestro convulsionado planeta hacia un estadio paz verdadera. Ciertamente el cerebro es un emisor de ondas hertzianas cuya frecuencia es determinada por la naturaleza misma de los pensamientos que lo gobiernan. De hecho existen muchas personas dotadas con una noble y elevada forma de pensar, en tanto que otras parecen obstinarse en orientar su imaginación por el turbio sendero de la perversidad. 

En un sentido general puede decirse que los pensamientos sórdidos y las situaciones de estrés permanente, estimulan en el organismo la producción de una hormona poco amigable llamada cortisol, la cual trata de suministrarle glucosa al cerebro, acudiendo lamentablemente a mecanismos indeseables como la destrucción de tejidos, de proteínas y de ácidos grasos. Cuando el cortisol alcanza niveles elevados en el organismo, los estados de irritabilidad y depresión se hacen presentes, al tiempo que se acompañan por síntomas muy desagradables como jaquecas, cansancio permanente, hipertensión, inapetencia, anomalías en la digestión, dolores musculares, pérdida de la memoria y muy posiblemente un sensible debilitamiento del sistema inmunológico.   

Por el contrario, la serenidad y la tranquilidad de conciencia, así como los pensamientos amables y gratificantes, siempre resultan precursores de esa conocida hormona llamada serotonina, la cual es transformada en melatonina una vez que ingresa a la glándula pineal. Bien importante es el rol que cumple esta regia hormona en nuestra salud… no en vano ha sido considerada como la reina del sistema hormonal y la que maneja la batuta en la orquesta de las secreciones del sistema endocrino… ella se encuentra a la vanguardia de las hormonas que combaten el envejecimiento y la decrepitud celular. Pero no contenta con eso, la melatonina también actúa en la regulación del sueño, al tiempo que fortalece como ninguna otra sustancia el sistema inmunológico. También se dice que colabora en la salud del corazón y por si fuera poco, las más recientes investigaciones parecen concederle un lugar de privilegio en el tratamiento de las enfermedades degenerativas como el cáncer, el sida y el mal de Alzheimer. 

Con base en lo descrito podemos entonces deducir y comprender el real efecto que el pensamiento ejerce al interior de nuestro cuerpo, así como la posibilidad que nos ofrece para afectar el mundo en forma favorable si así lo deseamos, cada que los hombres unidos por la buena voluntad, sintonizamos nuestra mente en una frecuencia benévola para pensar de manera ferviente en todo aquello que más conviene a la humanidad. El pensamiento es una energía inefable que tiene el poder de conectarnos con el Universo y por ende con las intimidades de la misma estructura atómica que lo conforma. Tomar la rienda de nuestro pensamiento es una necesidad impostergable y la mejor forma de garantizar una sabia evolución.

Los invito pues para que sigamos transitando en este sendero hacia una vida realmente grata.

 

Mauricio Bernal Restrepo.

Bogotá, Colombia.

Ilustración: El pensador (Auguste Rodin).

Add a comment

  • Avatars are handled by Gravatar
  • Comments are being moderated