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LONGEVIDAD

By VidaGrata On noviembre 28, 2012 Under Ciencia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los aspectos que más ha motivado la curiosidad y la imaginación de los seres humanos está relacionado con el anhelo de poder prolongar la vida, pues al parecer el hombre nunca está conforme con el ciclo que lo acompaña en este paso por la Tierra. Ya sabemos que en tiempos remotos los primitivos pobladores difícilmente podían aspirar a una existencia mayor de 30 o 40 años. Con el correr de los años este promedio se fue acrecentando hasta situarse entre los 70 y 80 años. No obstante ese incremento tan sensible que ha permitido duplicar la expectativa de vida, el hombre sigue buscando una permanencia más prolongada de su cuerpo y de todas las funciones que lo acompañan.

En virtud del conocimiento que diariamente acumulamos sobre el manejo de los procesos infecciosos, virales y en general todos aquellos causantes de la decrepitud celular, el sueño de prolongar dicho ciclo vital parece encontrarse cada vez más cerca de la realidad. Ya algunos expertos en el tema comienzan a calcular un promedio de vida cercano a los 120 años para un futuro no muy distante.

El Dr. Aubrey de Grey, connotado gerontólogo doctorado por la Universidad de Cambridge y presidente de la Fundación Matusalén con sede en California, muy dedicado se encuentra hoy al estudio de la longevidad humana. No en vano se le conoce como “el profeta de la inmortalidad”, condición que le ha permitido realizar algunas afirmaciones dignas de la mayor reflexión. Con mucha propiedad él afirma que el primer hombre en vivir 150 años ya ha nacido en nuestro planeta. Más audaz todavía resulta otra de sus afirmaciones, en la cual asevera que en los próximos 20 años nacerá la primera persona capaz de superar los 1.000 años de edad.

A simple vista estos cálculos pueden convertirse en motivo de hilaridad para muchas personas que tal vez no están muy al tanto del momento crucial por el que atraviesa el estado de la investigación científica, pues indudablemente la culminación del genoma humano ha generado un espectro muy amplio de posibilidades en materia genética, dentro de las cuales ya comenzamos a presenciar diversas aplicaciones en el campo de la biotecnología, sobre todo en lo concerniente a la manipulación de células madre, a partir de las cuales se pueden cultivar y reproducir los diferentes tejidos que forman el cuerpo humano. En razón a su estado embrionario, tales células pueden ser orientadas durante su cultivo hacia la conformación de tejido óseo, muscular, dérmico, hepático, renal, cardíaco, etc..

En esta perspectiva y habida cuenta de la velocidad creciente con la que avanza el proceso de la aplicación científica, realmente no nos parece inalcanzable la apreciación del Dr. de Grey, en la cual los procedimientos quirúrgicos convencionales y los prolongados tratamientos médicos con base en medicamentos, bien pueden ceder el turno a la creación de distintos órganos a partir de la misma materia genética del paciente para su posterior implantación. La afinidad que se deriva del uso de células pertenecientes a la misma persona tratada, ciertamente es una garantía que permite evitar el riesgo del rechazo que finalmente conduce a la muerte. Bien sea que se logre reemplazar el órgano deteriorado por uno nuevo, o bien que se logre regenerar el existente, esta nueva metodología por demás revolucionaria, de hecho nos permitiría dar un salto exponencial en el manejo de longevidad.

Con un poco de buen humor podríamos decir que para ese entonces la gente no morirá por causa de la enfermedad, sino tal vez por el tedio y el aburrimiento que le puede producir una vida tan prolongada. La posibilidad de tener una existencia de 1.000 años, seguramente sumirá a muchas personas en una gran incertidumbre, al verse enfrentadas a un letargo matrimonial cercano a los 400 o 500 años.

Colateralmente avanza también el tema de la criogénesis, disciplina científica que se ocupa en preservar el cuerpo humano después de su muerte clínica, con la idea de reanimarlo o resucitarlo en el futuro, una vez que el estado de la ciencia logre presumiblemente desentrañar y dominar el problema del deterioro celular causante del envejecimiento. Para ello se introduce el cuerpo en nitrógeno líquido, de tal manera que pueda ser conservado sin que se presente daño en sus tejidos por causa del congelamiento. Algunas personas que han fallecido ya se encuentran con su cuerpo en ese estado de preservación criogénica y otras han sometido a dicho procedimiento solamente su cabeza, porque antes de su muerte tenían la convicción de poder recrear más adelante el resto de su cuerpo mediante procedimientos de clonación. De hecho ya existen algunos centros especializados en Estados Unidos, dedicados a prestar este servicio de hibernación corporal.

Lo que más nos parece importante rescatar en todo este asunto es la parte sustancial, pues independientemente del tiempo que nos sea concedido para vivir, lo que realmente resulta primordial es la calidad de esa vida que el destino nos tiene reservada. Si la bioingeniería nos permite alargar el tiempo útil de nuestro organismo en una magnitud como la que hemos descrito, la salud física ya no sería un problema tan apremiante, pues ante esta perspectiva los humanos tendríamos que otorgarle la mayor importancia  y dedicar todo nuestro ingenio a la concepción de nuevas actividades recreativas que mantengan al hombre alejado de sentimientos adversos como la ansiedad y la depresión.

Ante la expectativa de verse enfrentado a un ciclo de vida tan prolongado, el individuo tendrá entonces la ineludible necesidad de matizar su vida, no solamente en cuanto al comportamiento que debe asumir frente al mundo exterior, procurando una mayor interlocución con sus semejantes, sino también hacia su entorno personal, mediante la adopción de una disciplina que promueva el conocimiento de su naturaleza interior.

Así pues, el tema de la longevidad posiblemente ya no necesitará acudir al elíxir de larga vida tan herméticamente guardado por los practicantes del arte alquímico. Las posibilidades que nos ofrece la investigación científica en materia de ingeniería genética están sobre la mesa de los  distintos laboratorios que actualmente trabajan en el tema a lo largo y ancho del planeta. Si tenemos en cuenta que la aplicación del conocimiento evoluciona en forma geométrica, seguramente las previsiones del Dr. de Grey no están muy apartadas de la realidad. Sin duda llegará el momento en el que los procedimientos utilizados para la regeneración celular lograrán avanzar a un ritmo que supera la evolución del proceso de envejecimiento, ante lo cual estarían dadas las condiciones que nos permitan presenciar un avance sin precedentes en la extensión de nuestro ciclo vital.

¿Cómo será entonces el manejo que la raza humana le dará al nuevo panorama del aumento en su población?… aún no lo sabemos pero es muy posible que para ese entonces la ingeniería espacial estará realizando análogos esfuerzos en lo atinente a la construcción de complejos espaciales, aptos para albergar a muchas personas y mitigar así el impacto de un evidente crecimiento demográfico.

Siempre me será muy honrosa su visita a esta sencilla bitácora… los espero para compartir nuevas reflexiones aquí, en Vida Grata.

 

Mauricio Bernal Restrepo

Bogotá, Colombia

Ilustración tomada de: http://www.reportajes.org/2009/01/27/en-30-anos-burlaremos-a-la-muerte/

3 Comments Add yours

  1. realpolitikmundial.com
    5 febrero, 2014
    2:46 #comment-1

    Mi felicitacioón muy bueno eel texto. Un saludo.

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